Bad Bunny convierte el Super Bowl en historia latina. Lady Gaga y Ricky Martin aparecen de sorpresa y el mundo colapsa

Después de una semana perfecta coronada por su victoria en los Grammy, donde hizo historia al convertirse en el primer artista en ganar Álbum del Año con un disco completamente en español (Debí Tirar Más FotosBad Bunny llegó al escenario más grande del planeta para confirmar lo que ya todos sabíamos: lo suyo no es una moda, es un movimiento cultural.

El domingo por la noche, en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, y con el marcador 9-0 a favor de los Seattle Seahawks sobre los New England Patriots al llegar al medio tiempo, la expectativa estaba en el aire. Y entonces pasó: el estadio se apagó, las luces cambiaron y el Bad Bunny tomó el control.

El show arrancó con “Tití me preguntó”, mientras Benito aparecía vestido con un jersey color crema con su apellido, Ocasio, y el número 64. Caminando por el campo y marcando desde el primer segundo el tono del espectáculo: esto no iba a ser solo un concierto, iba a ser una celebración de identidad puertorriqueña.

Uno de los instantes más aplaudidos llegó cuando apareció su ya icónica casita puertorriqueña, cerrando el círculo de una narrativa que no solo hablaba de éxito, sino de raíces.

El ritmo subió con “Yo perreo sola” y “Voy a llevarte pa’ PR”, mientras Bad Bunny se subía al techo de una camioneta con placas que decían “perreo”, rodeado de decenas de bailarinas en perfecta sincronía. Con guiños a clásicos del reggaetón como “Dale Don Dale” y “Gasolina”, el estadio se convirtió en una auténtica pista de baile cuando sonó su explosivo tema ganador del Grammy “EoO”. “Esta es la música de Puerto Rico”, gritó, y la fiesta se desató.

La famosa rana Coquí, símbolo de su gira, hizo su aparición, y poco después, unos violinistas irrumpieron en escena para darle un giro dramático al ambiente e introducir “Monaco”. Fue entonces cuando Bad Bunny se detuvo un segundo, miró al público y dijo con la voz cargada de emoción:

Buenas tardes, California. Mi nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, y si hoy estoy en el Super Bowl, es porque nunca dejé de creer en mí. Y tú tampoco dejes de creer en ti.
— Bad Bunny

El primer gran giro de la noche llegó con una aparición que nadie esperaba: Lady Gaga entró al escenario para interpretar “Die With A Smile” sobre un ritmo de salsa que transformó el estadio en un sueño tropical lleno de metales, baile y euforia.

Minutos después, el estadio explotó: Ricky Martin apareció para unirse al show en uno de los momentos más coreados de la noche. La transición llevó directo a “El apagón”, y el espectáculo tomó un tono más poderoso y reflexivo.

Hacia el final, Bad Bunny nombró uno por uno a los países de América, mientras la multitud rugía en respuesta. Y sí, aquí a mas de un latino se nos puso la piel chinita. Con un balón de fútbol americano en las manos que decía “We Are America”, cerró con un mensaje de unidad, orgullo y resistencia que resonó mucho más allá del estadio.

Aunque el artista ha intentado mantenerse al margen de la política, este halftime ya es uno de los más comentados y debatidos de los últimos años, no solo por su nivel de producción, sino por lo que representó en términos culturales.

Días antes, en entrevista, Bad Bunny lo resumió con una sencillez brutal: no quiere ser más que un hombre haciendo música, quiere que la gente sienta alegría, baile, se sienta orgullosa y crea que todo es posible. Y después de lo que vimos en el Super Bowl, queda claro que no solo lo cree: lo demostró en el escenario más grande del mundo.

¿Tú qué opinas? ¿Este ya es uno de los mejores halftimes de la historia?

Yara Manzanares

Comunicadora Hispana en Montreal

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