Con más de dos décadas de trayectoria, Cepeda se ha consolidado como una de las voces más queridas del pop y el bolero latinoamericano. Sus múltiples Latin Grammy, sus colaboraciones con figuras de talla global y su sello inconfundible lo han convertido en un referente para varias generaciones.
Pero detrás del artista hay un niño que creció rodeado de discos, escuchando a su padre coleccionar joyas de la música cubana. Entre todas, una voz lo marcó para siempre: la de Celia Cruz. Ese timbre poderoso, lleno de vida, se convirtió en una brújula interna que años después lo llevó justo a este momento.
La grabación original de Celia Cruz no salió de una herramienta digital ni de inteligencia artificial. Su voz, intacta, fue hallada en un archivo conservado desde una sesión hecha hace décadas en Bogotá.
Cepeda, al recordar aquel momento de juventud donde escuchó a Celia grabar en un estudio local, decidió emprender un proceso meticuloso: contactar a la familia Cruz, a su equipo legal y a Universal Music. Con todas las autorizaciones, mezcló cuidadosamente su interpretación actual con la pieza histórica de la guarachera. El resultado: un tema vibrante, moderno, respetuoso y lleno de sabor.